
La crisis económica y las revueltas en Europa encienden las alarmas en el Gobierno
Con el Presidente en España, Karina Milei quedó al frente de la gestión. Luis Caputo atribuyó la suba del riesgo país al contexto internacional y rechazó que se deba a fallas de su problemas. En paralelo, Santilli negocia con los gobernadores para suspender las PASO, pero todavía no consigue los apoyos necesarios.
Karina Milei decidió no acompañar a su hermano a España –donde los líderes de extrema derecha no parecen querer mostrarse con él– y prefirió quedarse en la Casa Rosada al mando de la gestión. Por ese motivo, este lunes encabezó una nueva reunión de la mesa política, donde una vez más se vieron las caras los sectores del Gobierno que mantienen posturas e intereses contrapuestos. En la mesa chica presidencial buscan atribuir la crisis económica “al contexto internacional” y, al mismo tiempo, están preocupados por las revueltas sociales y las imágenes de Francia y España que recorren el mundo.
Según informaron desde el Gobierno, este martes hubo cuatro ejes de conversación: analizaron el contexto económico y político internacional, con especial atención a los conflictos sociales en Francia e Italia; Luis Caputo informó sobre sus reuniones en Tailandia, en el marco de la cumbre del FMI, donde se encontró con su titular, Kristalina Georgieva; hablaron sobre la sesión de este miércoles en la Cámara de Diputados y, por último, abordaron la situación climática en el marco del fenómeno de El Niño y sus consecuencias. Según supo este diario, sin embargo, la reforma política y la preocupación por el futuro de las PASO también ocuparon buena parte de la conversación.
Luis “Toto” Caputo no pudo esquivar el tema y tuvo que hablar del riesgo país, que este martes –cerca de las diez de la mañana– tocó los 710 puntos básicos, su nivel más alto desde el 24 de octubre de 2025. Sin embargo, tal como hizo en otras ocasiones, el ministro volvió a responsabilizar a factores externos, sin vincular la suba con posibles fallas de su política económica.
Según explicaron desde la Casa Rosada a este diario, tras su regreso de Tailandia, Caputo les transmitió a los ministros que “en el FMI están preocupados por la situación de las revueltas sociales que hay en Europa”, porque eso, dijeron, “genera un clima de conflictividad sumado a la situación de las guerras en Irán y Ucrania que no se terminan de resolver”.
En el oficialismo argumentan que ese escenario internacional “genera volatilidad en el precio de los bonos, de las acciones y en las deudas soberanas de los países”, y que “la situación conflictiva le pega de lleno a los países emergentes”, como la Argentina.
Sin embargo, nada dijeron sobre la creciente conflictividad social en el país. No mencionaron la detención de los metrodelegados en la Ciudad de Buenos Aires ni los dichos del Presidente la noche anterior, cuando se burló de las familias que no llegan a fin de mes. Como si eso no hubiera sido suficiente, el martes el mandatario volvió a la carga y publicó un tuit en el que repitió: “¿Cómo vive durante 10 días una persona sin comer y sin beber?“.
Sin apoyo en el Congreso
Otro de los ejes centrales de los encuentros de la mesa política suele ser la agenda parlamentaria. Esta semana no fue la excepción. En la Casa Rosada crece la preocupación porque no logran avanzar en el Congreso con la reforma electoral. Con ese proyecto buscan, entre otras cosas, suspender las PASO para allanarle el camino a Milei de cara a una posible reelección.
El reloj de arena sigue corriendo y el oficialismo tiene hasta el 31 de diciembre para conseguir la suspensión de las primarias. El año que viene será electoral y ya no correspondería modificar las reglas de juego. De ahí el apremio.
Aunque Diego Santilli continúa reuniéndose con gobernadores –como si todavía fuera ministro del Interior y no jefe de Gabinete–, la Casa Rosada aún no logra convencer a sus aliados de acompañar la iniciativa.
De hecho, tras el encuentro de la mesa política, Santilli se quedó en su despacho junto al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo Menem, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, para recibir a los diputados nacionales del PRO Fernando de Andreis y Cristian Ritondo.
Luis Caputo está interesado en suspender las PASO porque eso postergaría el escenario electoral y, por ende, le permitiría ganar tiempo para prepararse ante una posible corrida cambiaria. Sin embargo, hay quienes, como Patricia Bullrich, no estarían tan convencidos de avanzar con esa medida. La senadora tiene la ilusión de ser candidata a presidenta y las primarias le servirían como herramienta.
Santilli mantiene el diálogo con los gobernadores, pero los Menem –que cuentan con el respaldo de Karina Milei– quieren jugar fuerte en las provincias y eso bloquea o, al menos, dificulta algunos acuerdos clave.
Desde el PRO, en tanto, todavía hay dudas sobre si acompañar o no a la Casa Rosada y, en caso de hacerlo, qué exigir a cambio. En el Senado, el oficialismo tiene la mira puesta en los tres legisladores del PRO, en el radicalismo y también en Edith Terenzi, la chubutense que integra un monobloque.
Martín Menem, por su parte, habló durante el encuentro sobre la sesión que se desarrollará este miércoles en la Cámara de Diputados. Allí se buscará tratar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y las iniciativas sobre endeudamiento familiar y discapacidad. Este último tema ya había provocado conflictos y arduas discusiones entre algunos integrantes de la mesa política, como Patricia Bullrich y Diego Santilli. La senadora llegó a llamar “mentiroso” al ministro coordinador por sus diferencias sobre el recorte en discapacidad dentro del Presupuesto 2027.
El Gobierno también pretendía incorporar a la sesión de este miércoles en Diputados el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. Sin embargo, no consiguió dictamen por diferencias con sus aliados. La suspensión del trabajo en comisión se produjo en medio de la decisión de la Casa Rosada de no condenar la intención de Trump de disolver el Comité de Descolonización de la ONU.



